Skip to main content

Principios básicos

Árbol en silencio

El curso de principiantes nos enseña los conceptos más relevantes para aumentar nuestra comprensión de la Meditación Acem, entre ellos, la actividad voluntaria, la actividad espontánea, la actitud mental libre, la absorción espontánea (también llamada concentración espontánea) y la concentración activa.

Psicología de la meditación

El curso de principiantes nos enseña los conceptos más relevantes para aumentar nuestra comprensión de la Meditación Acem, entre ellos, la actividad voluntaria, la actividad espontánea, la actitud mental libre, la absorción espontánea (también llamada concentración espontánea) y la concentración activa. Las concentraciones paradójicas, la actualización con resistencia y los metapensamientos subrayan el hecho de que una meditación correcta no nos ofrece un proceso fácil y lineal. Los desafíos durante la meditación cambian a lo largo del proceso y vienen determinados por aquello que se manifiesta en la mente en cada momento. Una ejecución satisfactoria de la técnica en la fase inicial puede, más adelante, plantear retos en la meditación. Estos desafíos son más fáciles de manejar con el apoyo de la orientación, las meditaciones largas y una comprensión clara de los conceptos, lo que nos facilita ajustar la ejecución en relación a aspectos de la psique que antes estaban cerrados e inaccesibles.

Para avanzar en el proceso, la actitud mental libre debe tener una sútil sensibilidad hacia lo que se mueve dentro de nosotros en cada momento. Esta sensibilidad interior hacia el presente se expresa a menudo como sensibilidad introspectiva, esto es, estar enraizado en el interior y tener un mayor contacto con uno mismo.

El incremento en la calidad de la ejecución no se produce como resultado de experiencias fortuitas, o por probar diferentes ideas a capricho. Una ejecución mejorada de la técnica se desarrolla lentamente a través de una relación lentamente clarificada, entre su realización y en los desafíos que plantea la meditación a diferentes niveles físico, psicológico, pre-fenoménico y en la dimensión tiempo.

La psicología de la meditación no es una teoría ni un concepto abstracto, sino una herramienta práctica para las personas que meditan, que se ha desarrollado a partir de experiencias profundas, una comprensión incrementada y una ejecución finamente ajustada. Correctamente utilizada, conduce a mejores resultados de la meditación, sobre todo en cuanto a cambios cualitativos en la personalidad, en la forma de vivir y de la perspectiva existencial.

Actividad voluntaria

La Meditación Acem se basa en la interacción sutilmente ajustada entre la actividad voluntaria y las actividades espontáneas de la mente. La actividad dirigida por la voluntad consiste en repetir el sonido de meditación con actitud mental libre. Con la finalidad de no limitar las actividades espontáneas, esta repetición debe ser hecha sin esfuerzo, de forma abierta, sin intensidad, y lo más cercana posible a las actividades espontáneas. Por tanto, la actividad voluntaria debe ir ajustándose a los cambios en las actividades espontáneas y en sus características para dar libertad al proceso y al movimiento. En muchos otros tipos de meditación se percibe un antagonismo entre la actividad voluntaria y la actividad espontánea, pero en la Meditación Acem la cuestión es que ambas deben colaborar entre sí, sin pretender que la actividad voluntaria supervise y controle las actividades espontáneas.

La repetición del sonido con actitud mental libre proporciona relajación y profundización. El nivel de relajación obtenido mediante la actividad voluntaria con actitud mental libre condiciona qué nivel de actividad espontánea puede surgir. La calidad de la actividad voluntaria determina los aspectos que se manifiestan de las actividades espontáneas y su potencial para el desarrollo. Dicho de otra forma, la actividad voluntaria facilita que las actividades espontáneas trabajen con las estructuras no resueltas y que puedan aflorar recursos no utilizados.

La actividad voluntaria es expresión de las posibilidades, habilidades y limitaciones de la mente consciente, mientras que las actividades espontáneas representan más bien distracciones desde nuestros aspectos inconscientes. La Meditación Acem cultiva la ejecución, o actividad voluntaria, y eso hace que la mente consciente pueda activar y relacionarse mejor con aspectos novedosos de la mente, para así Los resultados de la meditación vienen porque haces algo.

La regularidad y la calidad de la repetición del sonido de meditación determinan el provecho que sacas.

reducir las tensiones y liberar nuevos recursos. Por tanto, la actividad voluntaria no debe ser mecánica o ciega, sino que debe incluir sensibilidad introspectiva y habilidad interna para actuar que, junto con regularidad y meditaciones largas, estarán en constante evolución.

Repetición del sonido de meditación

La repetición del sonido funciona como un estímulo para la relajación y la profundización durante toda la meditación; y desencadena la respuesta de relajación en el sistema nervioso. Esta repetición debe tener un ritmo tranquilo, suave, y hacerse sin esfuerzo. El lapso de tiempo entre cada repetición puede, por supuesto, variar algo, de vez en cuando y de persona a persona. La norma general es que el sonido se debe repetir cada 2-4 segundos, aunque en ocasiones la repetición pueda ser más lenta, o más rápida.

Si el sonido se repite demasiado despacio no habrá suficiente dinamismo para mantener la respuesta de relajación y la profundización se limitará o desaparecerá. Por el contrario, si la repetición es demasiado rápida puede bloquear y mantener alejadas las actividades espontáneas importantes y desafiantes, y, por tanto, limitar o impedir el procesamiento de los temas subyacentes. Lo mismo ocurrirá si el sonido se repite con demasiada fuerza o con demasiada “voz” (dentro de la mente), es decir, con alta intensidad. En este caso, la repetición puede impedir que una actividad espontánea importante, aunque sea desafiante, se manifieste en el proceso.

Por todo ello el sonido de meditación se debe repetir con actitud suave y abierta, incluyendo todo lo que venga, permitiendo que las actividades espontáneas coexistan junto a la actividad voluntaria y, de esa manera, pasen libremente por la mente. En otras palabras, es importante encontrar un buen equilibrio entre la repetición del sonido y las actividades espontáneas. En algunas ocasiones tenemos que probar un poco hasta encontrar un equilibrio abierto y mejor adaptado a la cambiante naturaleza interior creada por las actividades espontáneas.

Repetición y respiración

A veces el sonido de meditación se repite al ritmo de la respiración, particularmente en la fase inicial. El sonido no debe necesariamente seguir la respiración. Si nos resulta fácil repetirlo de forma independiente de la respiración sin utilizar esfuerzo, lo haremos así. Casi todos los principiantes tienen periodos en los cuales la respiración y la repetición del sonido se acoplan y, en la mayoría de casos, esta confluencia suele desaparecer después de un tiempo.

Sin embargo, en algunas personas el sonido acompaña siempre a la respiración. Si este es tu caso, déjalo así. Entonces, el sonido de meditación seguirá asociado a la respiración sin que se use ninguna fuerza para liberarlo. La actitud mental libre es siempre lo primordial. Cualquier intento de separar la repetición del sonido de la respiración puede fácilmente resultar en el uso de algo de fuerza y concentración; así se perdería la actitud mental libre por la idea de que la respiración y la repetición del sonido deben ir separadas.

La meditación no funcionará como debe si eso se hace con esfuerzo.

Actividad espontánea

Mientras se repite el sonido, las actividades espontáneas se despliegan a la vez en sus formas particulares. Estas actividades espontáneas son a veces casi imperceptibles y están en el fondo, mientras que en otras ocasiones son muy claras, intrusivas, captan mucho nuestra atención, o incluso interfieren por su intensidad, el dolor físico o la incomodidad que acarrean, etc. A menudo, las actividades espontáneas representan algo no resuelto, residuos de la vida cotidiana cuya raíz está en los patrones de reacción que hemos establecido en un pasado lejano. Tanto el presente como el pasado se despliegan en las actividades espontáneas pero de manera bastante diferente. Durante la meditación los residuos, tanto del presente como del pasado, se van reduciendo gradualmente.

Las actividades espontáneas no son el resultado de lo que decidimos, sino que son actividades de la mente que vienen por sí mismas, y que pueden mostrarse como: • Pensamientos e ideas • Recuerdos • Juicios • Emociones y sentimientos • Imágenes y fantasías • Aburrimiento, cansancio, somnolencia • Intranquilidad, inquietud, irritación • Movimientos y sensaciones físicas • Dolores y malestar físico • Mayor tendencia a la distracción por estímulos externos, como ruidos, etc.

Con frecuencia el contenido de las actividades espontáneas se centra en los acontecimientos de la vida diaria y, por tanto, varía según aquello que nos afecta en difeLa corriente de pensamientos es algo fundamentalmente humano. No es una molestia durante la meditación pues juega un papel importante.

rentes momentos; su contenido refleja las experiencias, sentimientos, pensamientos y emociones del día.

La mayor parte del contenido de las actividades espontáneas durante la meditación proviene pues de la vida diaria, mientras que el pasado se refleja más en la variedad de sensaciones que percibimos. Esta variedad viene determinada por nuestros patrones de reacción y estructuras subyacentes. La Meditación Acem procesa las sensaciones, y los pensamientos del día se tranquilizan, pero los cambios en nuestros patrones repetitivos de reacción y selección que forman la base de nuestros impulsos y que mantienen nuestras formas de reaccionar a largo plazo son bastante más importantes. Estos patrones determinan nuestro modo de experimentar la vida y nuestro comportamiento, dónde ponemos la energía y dónde nos retiramos. Son tendencias formadas en el pasado, y todavía activas, que se repiten en el presente, frecuentemente sin que seamos conscientes de ello. Estos patrones raramente se manifiestan como recuerdos o imágenes, se suelen expresar más bien como pautas repetitivas y activas en nuestro manera de manejar las situaciones, los retos, los peligros, tanto si las cosas van bien como si no. Son la raíz de nuestras tendencias, determinan a qué nos agarramos, qué pasamos por alto fácilmente, qué intentamos esquivar, qué juzgamos erróneamente o qué exageramos, lo que nos interfiere o lo que nos distrae, etc. El pasado nos afecta más a nivel de la estructura, e incluye nuestras actitudes y nuestros patrones de reacción. De forma simplificada podemos decir que el presente influye en el contenido de las actividades espontáneas, mientras que el pasado influye en nuestros patrones, tanto de comportamiento como de selección.

Las actividades espontáneas son parte natural de toda meditación. No debemos expulsarlas de la mente, ni tampoco intentar controlarlas o evitarlas. Si aparece cansancio durante la meditación lo dejaremos estar allí, tal vez nos permitamos dormir o entrar en un estado de somnolencia. Si tenemos la necesidad de movernos un poco, rascarnos o algo similar durante la meditación, lo haremos.

Al mismo tiempo seguiremos repitiendo el sonido de meditación tranquilamente y sin esfuerzo, con actitud mental libre. De esta manera daremos más libertad, en diferentes niveles, a las actividades espontáneas, gracias a nuestra actividad voluntaria, es decir, a la repetición del sonido con actitud mental libre. Así pues, la adición de más actitud mental libre es un prerrequisito para un procesamiento a diferentes niveles. No debemos interferir o dirigir las actividades espontáneas, ni “ayudar” evitando o reprimiendo el contenido desagradable de las mismas ya que limitará el proceso y reducirá el resultado de la meditación.

Por el contrario, si damos más libertad a las actividades espontáneas mediante una repetición del sonido con actitud mental libre, se reducirán gradualmente las tensiones, el nivel de estrés y nuestras maneras perjudiciales de reaccionar. Además, nos relajaremos más. A corto plazo, la Meditación Acem procesa los residuos del día, del estrés y los desafíos diarios, y esto lo obtendremos incluso cuando meditemos solo ocasionalmente. A largo plazo, la Meditación Acem cambia de forma lenta y gradual nuestros más profundos patrones de selección y reacción. Este desarrollo personal presupone necesariamente que meditamos con regularidad durante cierto tiempo.

Actitud mental libre

La actitud mental libre es un concepto central en la Meditación Acem, que define el modo de repetir el sonido de meditación. La repetición del sonido con actitud mental libre es una fuente directa de relajación. Además, reduce la presión de las experiencias del presente, las emociones y los dolores y, al mismo tiempo, lentamente va modificando algunos elementos activos de los patrones de reacción conformados en el pasado. Proporcionar con regularidad una actitud mental libre a las actividades espontáneas, mediante la repetición del sonido de meditación, es un prerrequisito esencial para lograr una relajación más profunda, mayor vitalidad, y el inicio de un proceso de desarrollo de la personalidad dirigido hacia el crecimiento, la maduración y una mayor capacidad de reconciliación, fijandonos menos en bagatelas y trivialidades.

Obtenemos una actitud mental libre más amplia hacia lo que se expresa en las actividades espontáneas gracias a la actividad voluntaria, es decir, mediante la repetición del sonido con actitud mental libre. No podemos proporcionar más actitud mental libre y más libertad interior a las actividades espontáneas de forma directa, por ejemplo mediante el esfuerzo de sentir aceptación, bondad o algo similar. Tampoco logramos el procesamiento si no utilizamos un objeto de meditación, y en la Meditación Acem ese objeto es el sonido de meditación.

Lo importante del sonido no es repetirlo a una velocidad rápida, lenta o intermedia, sino hacerlo con actitud mental libre. La actitud mental libre es un tipo de atención, incluso podemos decir, un tipo de actuación interior sensible que crea apertura hacia aquello que se mueve en la mente. También podemos añadir que es una atención inclusiva. Para repetir el sonido con actitud mental libre debe hacerse sin esfuerzo, sin concentración ni presión.

La actitud mental libre es el principio fundamental y es una manera de repetir el sonido de meditación.

Con la actitud mental libre no debemos intentar lograr ni evitar algo sino estar presentes en lo que hay en la mente momento a momento, tanto si las actividades espontáneas son agradables como si son desagradables o neutras.

Las actividades espontáneas van cambiando todo el tiempo, y por eso no siempre es fácil repetir el sonido con actitud mental libre mientras están presentes, sobre todo cuando son intensas y nos distraen. Las actividades espontáneas influyen en la actividad voluntaria y le plantean a la persona que medita el reto de mantener la actitud mental libre ante condiciones internas en continuo cambio, por ejemplo, cuando la actividad espontánea consiste en un importante dolor de cabeza, de cuello o de hombros.

Incluso en esa situación, la repetición del sonido debemos hacerla con una actitud mental todo lo libre que nos sea posible aunque el dolor esté presente; y se debemos hacerla sin tener la expectativa de que el dolor vaya a desaparecer. Dejaremos que el dolor y la incomodidad vengan y estén allí presentes, sin intentar reducirlos, alejarlos o evitarlos.

La concentración es clave en algunas tradiciones meditativas, como, por ejemplo, en las que usan objetos de meditación semánticos. Sobre todo en aquellas de contextos religiosos, la recomendación durante la meditación puede ser concentrarse intensamente o expresar fuertes emociones. La relajación progresiva o el entrenamiento autógeno son formas seculares de relajación, que se describen a menudo como de relajación con concentración, en las que para obtener relajación o tranquilidad mental, cada persona se envía a sí misma autoinstrucciones consistentes en llevar sucesivamente la atención a las diferentes partes del cuerpo.

La actitud mental libre implica, entre otras cosas, lo siguiente: • Repetir el sonido de meditación de forma suave y tranquila, a velocidad lenta, o rápida o intermedia • Centrar la atención en el sonido, tranquilamente y sin esfuerzo, sin intentar evitar o alejar las imágenes, emociones, o sensaciones físicas, etc., que surjan durante la meditación y que atraen nuestra atención • Tener una actitud incluyente, abierta y de aceptación, que les confiera espacio, juntas, tanto a la actividad voluntaria como a la actividad espontánea, independientemente de que la actividad espontánea sea silenciosa o ruidosa, agradable o desagradable Aprender Meditación Acem supone una enseñanza personal pero, una vez iniciada, leer sobre el método puede ser de gran ayuda. Mira la lista de publicaciones al final del libro.

Sonido de meditación

El sonido en diversas tradiciones

Históricamente, la fuente de la mayoría de las combinaciones de sonidos utilizados como objeto de meditación son los mantras en la India. Se les ha dado diferentes usos, como oración y devoción, reflexión filosófica, ritual, cántico en grupo, o actividades similares. Los mantras tienen un significado semántico, religioso o filosófico, y nos conectan con sentimientos, emociones o cualidades simbólicas. También encontramos meditaciones con sonido en algunos tipos de oración cristiana y en el dhikr, una práctica de los musulmanes sufíes.

Las autoinstrucciones pertenecen al grupo de los objetos de meditación semánticos y son frases cortas que la persona se inculca acerca de lo que debe esforzarse por lograr y experimentar. En las autoinstrucciones, la meta que se busca es determinada con antelación; el resultado está dirigido. En del marco de estas técnicas, no resulta deseable que su desarrollo tome otras direcciones no previstas.

La Meditación Acem se diferencia de esos métodos en que no incluye una instrucción, una meta o cualquier otra directriz, acerca de lo que se debe lograr o experimentar, ni en el objeto de meditación ni en su ejecución, ni tampoco sobre la dirección que el desarrollo debe tomar. Por ello, las técnicas como la Meditación Acem se denominan técnicas no controladas (o métodos no dirigidos) y son opuestas a las técnicas controladas (o métodos dirigidos). Las técnicas que utilizan autoinstrucciones pertenecen al grupo de los métodos controlados o dirigidos, también suelen describirse como métodos de concentración.

El sonido de meditación es la herramienta de trabajo en la Meditación Acem. Repites el sonido de meditación y lo escuchas mientras los pensamientos van y vienen.

El sentido del oído

El objeto de meditación proporciona el punto sobre el cual fijar la atención. Puede implicar a la mente a través de los sentidos externos o internos. Por tanto, el objeto de meditación puede pertenecer al mundo exterior, al cuerpo o a nuestro mundo interior. Puede, por ejemplo, vincularse con la respiración, como en los diversos tipos de meditación-mindfulness, pranayama, zen, etc. Otro objeto de meditación son los movimientos del cuerpo, como en el hatha yoga, la meditación caminando, la meditación sufí, o la práctica de mindfulness de comer pasas. A veces, el objeto de meditación es un texto con un significado particular, una autoinstrucción o un símbolo.

Los objetos de meditación involucran diferentes sentidos, por ejemplo, la vista en las técnicas de visualización, y el tacto en el uso del rosario o en las técnicas que estimulan la piel. El tacto se implica también en la meditación con la respiración, cuando uno observa cómo entra y sale el aire por las fosas nasales. Algunas personas afirman que esta era la forma de meditar preferida de Buda.

En la Meditación Acem se utiliza el sentido del oído, en concrete, el oído interior; el objeto de meditación es un sonido interior neutro, sin ningún significado, ni obvio ni oculto, ni semántico ni simbólico. Tanto la experiencia como las investigaciones científicas indican que este tipo de sonido funciona de forma apropiada como objeto de meditación.

Otras escuelas de meditación alegan que su técnica de meditación es de orden superior y que, por tanto, no precisan de la ayuda de un objeto de meditación. La pregunta retórica que entonces, a menudo, se puede plantear es: ¿Por qué debería yo tener un sonido de meditación? Y si se investiga el asunto de cerca, resulta que esas escuelas también usan un objeto de meditación como todas los demás, pero lo definen de forma diferente. Por tanto, una meditación sin objeto es más una alegación retórica que una realidad.

Aumentando el acceso al interior

En una ejecución correcta de la Meditación Acem, la persona que medita no se orienta hacia una meta. No se concentra ni se guía a sí misma para moverse desde o hacia determinados resultados o experiencias. Más bien deja que los procesos espontáneos se expresen libremente a través de la mente y del cuerpo.

Por tanto, los sonidos en la Meditación Acem no funcionan a través de un mensaje destacado de lo que se ha de intentar realizar. No son autoinstrucciones y no contienen otros aspectos distintos con algún significado específico.

Es de especial relevancia que los sonidos no tengan un significado semántico, ni ninguna conexión con ideas, cualidades simbólicas o emociones específicas. Al carecer de indicaciones específicas, el objeto de meditación, esto es, el sonido, puede activar residuos del presente y del pasado a través de las actividades espontáneas. Por tanto, las cualidades del sonido de meditación no establecen ningún marco, dirección o limitación a las asociaciones que pueden activarse en la corriente de pensamientos, es decir, en las actividades espontáneas. La ejecución de la meditación conduce al procesamiento de impresiones y a la reducción de las tensiones procedentes de los residuos del día y de aquellas otras conectadas con patrones establecidos en el pasado. De manera natural el sonido crea un flujo abierto y tranquilo en la mente, sin llevarla en ninguna dirección específica. De esa forma se crea una apertura mental hacia los residuos conscientes e inconscientes, la necesidad de reducir tensiones y de una mayor libertad interior. La mente fija espontáneamente sus propias metas.

Cuanto más relajada se encuentra la persona que medita a nivel físico y mental, mayor cantidad de los residuos y de las tensiones que están fijadas pueden surgir y descargarse a través de las actividades espontáneas, tanto a nivel de contenido como de estructura, y siempre que esté presente una actitud mental libre suficientemente alta.

Estas descargas en la dirección del cambio suelen ocurrir sin que la persona sea consciente, en ese momento, de lo que significan las actividades espontáneas que han surgido. Cuando las tensiones subyacentes se expresan de esa manera durante la relajación profunda, se pueden lentamente modificar las estructuras o patrones de reacción de la personalidad que están conectadas con esas tensiones subyacentes. El flujo de pensamientos irá desarrollando mayor libertad y aceptación, gradualmente también en la vida diaria, a través de un proceso que se irá desplegando en el tiempo.

Más adelante en el proceso las estructuras psicológicas subyacentes podrán hacerse más accesibles a la introspección directa y a la reflexión. A veces experimentamos recuerdos de experiencias que contribuyeron a formar esas estructuras, o expresamos con palabras aspectos cognitivos y emocionales que antes sostenían las estructuras y los patrones de selección. En algunos tipos de terapia se considera muy importante recordar las experiencias formativas del pasado. En la Meditación Acem los recuerdos de este tipo no son necesarios para el cambio, aunque siempre resulta interesante lograr ver sus conexiones.

El centro y la periferia de los pensamientos

Según el contexto los sonidos de meditación se expresan en voz alta, se recitan, se murmuran, se susurran, o se repiten mentalmente. En la Meditación Acem el sonido se repite solo en la mente. Cuando se repite en voz alta, el sonido mantiene la mente en la superficie mientras que una repetición interior silenciosa tiene mayor efecto.

En ocasiones conectamos la repetición del sonido de meditación con una actividad muscular, quizá incluso con claros movimientos de los órganos del habla. Esta forma de hacerlo no es un problema siempre que represente la manera más fácil y libre de repetición que la persona sea capaz de realizar en ese momento. Sin embargo, la atención debe descansar en su aspecto de sonido en los pensamientos, y no en las actividades espontáneas, ni en la respiración, el pulso, o los órganos del habla, aunque seamos conscientes de su presencia.

El sonido de meditación es más efectivo si cuando lo repetimos pensándolo, en lugar de involucrar a los órganos del habla. Cuanto menos impliquemos los músculos o el cuerpo en la repetición mental del sonido, mejor y mas eficaz será. Por último, y no menos fundamental, repetir el sonido con actitud mental libre es siempre lo más importante.

Si imaginamos la conciencia como un círculo con un centro y una periferia, el sonido cuando repetimos el sonido suele estar en el centro, mientras que las actividades espontáneas, a menudo, se hallan en la periferia.

De vez en cuando esto cambia. En ese momento las estructuras psicológicas subyacentes se han acercado a la superficie de la conciencia. Su influencia puede ser tan fuerte que desplaza el sonido hacia la periferia y resulta difícil repetirlo con actitud mental libre, o se transforma, perdiendo algunas letras o sílabas o algo similar, al tiempo que las actividades espontáneas ocupan el centro. Si es posible, debemos llevar el sonido otra vez al centro, con actitud mental libre, sin esfuerzo o presión. Si esto exige que utilicemos presión o esfuerzo, lo dejaremos en la periferia hasta que la situación cambie por sí misma.

En los cursos Acem de profundización, en los cuales se medita diariamente varias horas consecutivas, los participantes pueden además practicar ejercicios, durante algunas horas cada día, para refinar la calidad de su repetición del sonido con actitud mental libre. Se llaman “entrenamiento en actitud mental libre”, con el propósito de que la persona que medita llegue a ser capaz de procesar las estructuras en niveles más sutiles de la conciencia, del ser y de la personalidad.

Un sonido solo para meditar

El sonido lo proporciona un instructor cualificado o un profesor de Meditación Acem. Es una combinación de vocales y consonantes con un ritmo determinado. Esta combinación particular determina ciertas cualidades que lo hacen adecuado para profundizar. Los sonidos de meditación, como ya dijimos, no tienen ningún significado semántico, simbólico o de cualquier otro tipo. Se elaboran en base a la experiencia y a una comprensión intuitiva de los procesos meditativos. El efecto de los sonidos no se basa en su significado ni en sus cualidades estéticas sino en sus cualidades de sonido y de ritmo.

Acem tiene sonidos individuales, que proporciona de forma individual un profesor de meditación, y tiene además sonidos de grupo; todos los participantes del grupo reciben el mismo sonido y, por tanto, todos lo conocen. Los sonidos de grupo suelen ser proporcionados por instructores experimentados. Las personas que empezaron a practicar con un sonido de grupo tienen la opción de obtener un sonido individual tras haber meditado con regularidad durante cierto tiempo. Se puede obtener un sonido individual después de meditar de 6 a 12 meses, o más tiempo.

El sonido no es un secreto y, sin embargo, es personal y privado. Es mejor no escribirlo, no decirlo en voz alta ni compartirlo con otras personas. Para que el sonido funcione de forma óptima debe estar razonablemente libre de asociaciones, no se debe relacionar con recuerdos de algún episodio, situaciones sociales, expresiones semánticas, conceptos, emociones o cosas similares. Por eso no debemos asociarlo con otras actividades, acontecimientos y relaciones desvinculados de la meditación. El motivo es que estas circunstancias pueden crear un vínculo con el sonido y reducir su efecto de activación, al menos durante un tiempo. Cada persona debe mantener el sonido de meditación para sí misma, como un objeto interior, aunque haya recibido un sonido de grupo y sepa que es el mismo que tienen el resto de los participantes. Igualmente, se mantiene lo anterior si se deja de practicar la meditación. Quizá se quiera retomar la práctica en algún momento del futuro. Escuchar a alguien decir el sonido en voz alta puede incluso ser una distracción para los demás meditadores. El sonido de meditación, en principio, se debe utilizar solo para la meditación y debe permanecer a nivel interno. Si uno experimenta alguna asociación concreta del sonido, no lo cambiará, simplemente continuará utilizándolo de manera habitual hasta que gradualmente la neutralidad se restablezca.

Si tienes dudas sobre la pronunciación de tu sonido debes revisarlo con un profesor de Meditación Acem.

Contacta preferentemente con la persona que te dio el sonido originalmente, y si no es posible con otro profesor de Meditación Acem.

En la Meditación Acem, cuando se repite el sonido con actitud mental libre, se crea una apertura interior, se activa la respuesta de relajación y la persona se abre a procesos más profundos. Se generan cambios de la actividad meditativa en el cerebro, la mente y el cuerpo. Cualquier sonido no tiene estos efectos. Los sonidos de meditación en Acem están comprobados, son combinaciones sutilmente ajustadas, pero sin significado.

Un sonido neutro que funciona

Muchos sonidos de la naturaleza nos generan hermosos sentimientos, como las olas en la playa, el viento que agita las hojas, el agua que fluye en un riachuelo o los truenos lejos en la distancia. Esas formas de sonido tienen un efecto sobre nosotros muy distinto al sonido de un ventilador, de una obra en construcción, o un autobús. La música es probablemente el mejor ejemplo de cómo los sonidos y los ritmos sin significado semántico nos afectan y provocan reacciones a nivel físico y mental. La música rítmica puede despertar el impulso de moverse, de marcar el ritmo, quizá de bailar. La música también puede crear sentimientos mentales. Las cualidades universales de los sonidos y sus ritmos es lo que se enfatiza en el diseño de los sonidos de meditación en Acem.

En la Meditación Acem el objeto de meditación (el sonido de meditación) no tiene ningún significado y mantiene neutralidad semántica y simbólica. Esto implica que la mente crea su propio orden del día ella misma, en base a las asociaciones que activa la meditación, en base al estrés del día que trae consigo la persona, y a sus límites psicológicos del pasado. Si una persona asocia el sonido con un significado específico o con ciertos pensamientos, emociones o memorias históricas durante un tiempo, puede reducirse o desaparecer su fuerza de libre asociación y su flexibilidad.

Las combinaciones de palabras en un idioma desconocido tienen una influencia, incluso cuando su significado semántico no es accesible para nosotros. Si escuchamos una poesía en un idioma que no entendemos puede cautivarnos y activar nuestra fantasía solo con sus sonidos, sus rimas y su ritmo. Estos efectos de los sonidos semánticos se utilizan a menudo en poesía y en los ritos, como en el cántico del Corán, en las escrituras védicas o en la misa en latín en la iglesia. Pocos asistentes conocen el significado de las palabras pero ciertas cualidades de la composición de los sonidos crean sentimientos que conectan con algo dentro de nosotros. Con palabras o imágenes que tienen un significado, las asociaciones son obvias y, en gran medida, relacionadas con el contenido o el contexto del objeto de meditación. Sin embargo, si se usan objetos de meditación neutros, sin cualidades simbólicas, no ligados o vinculados a ningún significado específico, pueden activarse distintos temas o contenidos en momentos diferentes, según lo que viva en la persona en cada momento.

Un sonido más avanzado es una herramienta más potente, pero se debe utilizar suavemente y sin esfuerzo.

El hecho de que los sonidos compuestos tengan diferentes efectos en la mente ha sido demostrado en varias investigaciones científicas, entre ellas, un estudio que utiliza la imagen por resonancia magnética funcional (IRMf, un tipo de exploración del cerebro con escáner).

Los efectos de repetir un sonido de meditación se compararon con los de un sonido compuesto de forma arbitraria, y mientras que el sonido de meditación producía claros efectos meditativos en el cerebro, el otro sonido no.

Explicar en profundidad los efectos meditativos de los sonidos puede resultar tan difícil como explicar los de la música y la poesía. Antiguas tradiciones relacionan su efecto meditativo con vibraciones cósmicas, poderes espirituales o principios metafísicos. Estas son perspectivas que Acem no considera.

Sonidos de meditación avanzados

Cuando se ha meditado con regularidad, al menos durante medio año, es posible recibir un sonido de meditación individual. Tras 2-3-5 años meditando con regularidad con un sonido individual, se puede recibir un sonido avanzado. Este último incrementa la velocidad de los procesos meditativos. Un sonido avanzado puede ser un sonido completamente nuevo, pero con más frecuencia suele ser una adición al sonido que ya se utilizaba.

Un sonido avanzado es algo más eficaz pero repetirlo con actitud mental libre representa un mayor desafío. En general, podemos recibir un sonido más avanzado hasta 4 o 5 veces, con intervalos de 2 a 5 años. Después de haber recibido un sonido avanzado es conveniente comprobarlo, al principio, para asegurarnos de su pronunciación.

Cuando empezamos a usar un sonido avanzado el sonido anterior puede interferir en la meditación durante las primeras dos semanas.

Las cualidades de sonido y ritmo del sonido son importantes para la meditación, sin embargo, lo esencial es cómo lo utilizamos. La cualidad de la repetición contribuye al resultado bastante más que el sonido en sí, aunque ambos elementos son necesarios para iniciar los procesos meditativos como la relajación, la actualización y el procesamiento.

Absorción espontánea (concentración espontánea)

Durante cada meditación, con la relajación incrementada, experimentamos, de vez en cuando, que somos completamente captados y absorbidos por nuestros pensamientos, imágenes u otras actividades, y que desaparece el sonido de meditación. Estos episodios, durante la meditación en los cuales hemos “perdido” el sonido sin darnos cuenta, se denominan de absorción espontánea (= o concentración espontánea). Son una parte natural, esperada e importante, del proceso de meditación. No debemos creer que ocurren por falta de autodisciplina.

Tampoco debemos intentar conscientemente impedir las absorciones espontáneas ya que esos intentos limitarían el proceso y su potencial para el desarrollo y la reducción de tensiones. Y tampoco debemos hacer lo contrario, es decir, alentar las absorciones espontáneas. Lo adecuado es siempre dejarlas venir por sí mismas.

Después de llevar un tiempo en absorción espontánea nos damos cuenta de que ya no estamos repitiendo el sonido de meditación. La mente llega a una especie de saturación. Descubrirlo marca la transición de una conciencia restringida o limitada hacia una conciencia más libre, de visión más amplia y con una capacidad de reflexión mejorada. Con esta mayor libertad podemos elegir volver de nuevo al sonido de meditación. La transición desde la absorción espontánea a una conciencia más libre puede ser abrupta, o tan gradual que apenas nos damos cuenta. Las transiciones abruptas son más habituales en las meditaciones diarias, mientras que una transición lenta y gradual es más típica de las meditaciones largas. No obstante, ambas pueden darse en cualquier momento.

No debes agarrar firmemente el sonido de meditación.

Las absorciones espontáneas son diferentes del soñar despierto, aunque sus contenidos se parecen. Soñar despierto, como por ejemplo en el trabajo, tiene lugar en la superficie de la conciencia y produce cierta satisfacción momentánea, pero no contribuye a un procesamiento más profundo. Sin embargo, las absorciones espontáneas durante la meditación tienen lugar en las profundidades de la conciencia, cuando la persona está relajada, con más actitud libre, con más apertura y disponibilidad. Los residuos psicológicos, las tensiones y las necesidades que se manifiestan en las absorciones espontáneas y que conforman su contenido son, entonces, mucho más primarias.

A través de estas manifestaciones se reducen las limitaciones de algunas de nuestras estructuras inconscientes de tensiones. Las absorciones espontáneas incrementan considerablemente las posibilidades de reducir las tensiones internas. Además, son una condición necesaria para cambiar nuestras formas de reaccionar más arraigadas y nuestros patrones típicos de selección, y forman parte de la base del desarrollo personal. El soñar despierto está lejos de poder ofrecer tales posibilidades. La diferencia entre ambos está en el nivel de conciencia en el que tiene lugar cada fenómeno.

Las absorciones espontáneas durante la meditación son importantes porque conllevan pequeñas descargas de energía ligadas a las estructuras psicológicas profundas, inconscientes y limitadoras. Con el tiempo, estas liberaciones gradualmente reducen las tensiones internas de las estructuras actuales, y con una menor presión interna de tensiones se activa menos la defensa psicológica. En otras palabras, las estructuras actuales se vuelven más accesibles a la conciencia, se acercan a la superficie de la conciencia. Sus tendencias asociativas se vuelven algo más claras en nuestros pensamientos y emociones; y con el tiempo, se expresan como fragmentos o temas psicológicos. Entonces, se puede trabajar más con ellos, en la meditación, en la orientación, en un curso de comunicación, o a través de buenas conversaciones, de la proximidad interpersonal y de la autoexpresión constructiva en la vida diaria, especialmente en el ámbito de las relaciones, el trabajo, el deporte y las actividades culturales. Las absorciones espontáneas forman parte de una cadena de eventos internos que permiten, gradualmente, un mayor procesamiento de las estructuras inconscientes, aprisionadas e inconclusas, de la psique.

Concentración activa

La concentración activa es lo opuesto a la actitud mental libre y consiste en concentrarse de forma intencionada para enfocarse en algo, o para centrarse en obtener o evitar algo. En la vida diaria necesitamos, de vez en cuando, concentrarnos activamente en diferentes tareas y problemas pero durante la Meditación Acem la concentración activa es siempre un error y no se debe utilizar. Aunque pueda darnos una experiencia temporal de control sobre los elementos difíciles de las actividades espontáneas, este uso de la atención frena o detiene las posibilidades de procesamiento y desarrollo.

En la Meditación Acem la tarea es siempre buscar una actitud mental tan libre como sea posible frente a los elementos problemáticos de las actividades espontáneas.

Aunque lo subrayamos está demostrado que las personas que meditan caen a menudo, en parte sin saberlo, en una concentración activa con el fin de manejar ciertos aspectos de su meditación. La concentración activa existe de muchas formas, algunas evidentes y otras más encubiertas o sutiles.

Para reconocer más fácilmente las diferentes formas de concentración activa, citamos algunas variantes típicas, aunque la lista siguiente no está completa: • Forzar, hacer presión, suprimir o mantener alejados algunos pensamientos o emociones • Intentar pasar por alto o ignorar dolores, inquietud, malestar • Intentar no oír sonidos externos u otro tipo de perturbaciones, repetir el sonido de meditación tal vez más fuerte o “más alto” para así ahogarlos • Intentar alejarse de ambientes internos incómodos, dolores o movimientos del cuerpo • Crear el contenido de la meditación en base a opiniones acerca de como debería ser la experiencia meditativa e intentar hacer la meditación como se piensa que es correcto • Intentar experimentar algo que se piensa que está bien o es correcto en base a lo que se ha oído, leído o pensado • Mantener el sonido de meditación cuando se vuelve más débil o está a punto de desaparecer • Utilizar energía o esfuerzo para repetir el sonido con actitud libre (una contradicción) • Exagerar la claridad del sonido, o hacerlo más claro de lo necesario • Dirigir la repetición del sonido o la actividad espontánea en base a ideas, pensamientos críticos o dudas sobre si se medita correctamente • En base a expectativas, percepciones o ideas, desautorizar el contenido espontáneo de la meditación como “no suficientemente bueno” En la mayoría de técnicas de meditación se aplican diferentes grados de concentración activa. Con frecuencia el fin es intentar vaciar la mente, como un modo de obtener silencio, y se busca entonces un mayor control sobre los pensamientos e impulsos. Las actividades espontáneas se intentan mantener alejadas de la conciencia y se consideran perturbaciones. Estas técnicas se denominan de concentración o dirigidas. En la Meditación Acem no se debe usar la concentración, puesto que el método se basa en otros principios.

Expectativas, concentración no identificada Todos tenemos algunas expectativas hacia la meditación, bien sea relajación, más energía, mayor capacidad de concentración o desarrollo personal. Las expectativas, o esperanzas de cambio, son para muchas personas una de las razones para iniciarse en la meditación. La meditación puede, hasta cierto punto, cumplir esas expectativas pero ni las expectativas ni su fuerza son las que dan resultados sino la constancia y la calidad de cómo meditamos.

Si se comparan las experiencias personales de meditación con las expectativas que se tenían tal vez se sienta decepción o descontento. En la Meditación Acem, con excepción de la relajación, no se pueden “pedir” resultados; estos vienen a su manera, en su propia forma y a su propio tiempo. Las expectativas concretas pueden devaluar o pasar por alto el contenido real y los efectos beneficiosos de la meditación. Así lo que ocurre como consecuencia de meditar tal vez no reciba la suficiente libertad y atención libre como para crear movimiento, procesamiento y elaboración dentro de las posibilidades inherentes al método.

Además, estar influido por expectativas claras puede crear cierto distanciamiento del proceso y limitar sus efectos.

Por tanto, se debe realizar la meditación sin demasiadas expectativas. Cuando estas toman mucho espacio en la meditación, impiden la necesaria actitud de apertura y proximidad hacia lo que se mueve en el ahora, momento a momento. Las expectativas claras contienen un elemento de valoración, de evaluación pre-construida de que alguna cosa es más relevante que otra. Con tales expectativas uno puede rechazar lo que está presente y esforzarse en obtener otra cosa diferente. Si, durante la meditación, uno está demasiado preocupado en que las cosas sean El proceso de la meditación tiene su propio ritmo silencioso, y no se puede forzar. Lo más importante madura y crece de manera natural.

de cierta manera, las expectativas crearán un antagonismo frente a la actitud abierta y la aceptación necesaria para un proceso libre y su buen aprovechamiento.

La Meditación Acem es un proceso abierto, al que no se le pueden pedir resultados de forma determinada ni esperarlos dentro de un plazo de tiempo. El proceso sigue sus propios caminos y tiene su propio recorrido en el tiempo. Se tiene que estar dispuesto a proseguir el viaje y tratar con lo que aparezca en su curso si se quiere cosechar frutos en esa ruta desconocida que nunca termina del todo.

Si conscientemente se intenta obtener resultados o estados de conciencia determinados, se rompe el principio de la actitud libre y abierta en la forma de meditar, requisito básico para un buen proceso de meditación. Si se está demasiado ocupado en relajarse, la mente puede quedar limitada, sin actitud mental libre, y no desconectar lo suficiente. Para experimentar los efectos beneficiosos se debe renunciar a fijar objetivos y dejar que el proceso siga su propio camino, cosechar lo que viene confiando en el proceso. Se obtiene el óptimo beneficio cuando se deja que la respuesta de relajación y los demás procesos se activen libremente, sin limitarlos con expectativas dominadoras. El conflicto se plantea, entre otros aspectos, entre controlar o dejar fluir, dirigir o dar libertad a lo espontáneo.

El concepto de tensiones

Frecuentemente los resultados de la Meditación Acem se explican en base a una reducción de las “tensiones” psicológicas o físicas, o del estrés. Tal y como se utilizan estas palabras en Acem dan cobertura a un amplio espectro de estados físicos, mentales, y estados del ser y de la personalidad que crean limitaciones, gobiernan la percepción y drenan la energía. Además, pueden ser conscientes o inconscientes. Se incluye en el concepto de tensiones la participación de condicionamientos musculares y autónomos, junto con una percepción selectiva y una regulación desafortunada de los pensamientos y las emociones.

Las tensiones psicológicas también se expresan mediante pensamientos críticos y emociones negativas hacia nosotros mismos y hacia nuestra forma de realizar la meditación, especialmente cuando interpretamos lo que pasa durante la meditación de manera distorsionada, negativa, no razonable o errónea. Son tendencias asociativas que se amplían en direcciones determinadas y gobernadas por las tensiones. Estas autoevaluaciones pueden llevarnos por mal camino; sus aspectos desafortunados pueden ser intensificados durante la meditación como una parte de los procesos que nos llevan hacia la modificación, el cambio y el desarrollo.

El cambio implica en su núcleo una modificación de esas profundas estructuras de tensiones que contienen elementos que regulan y dirigen la percepción. Las modificaciones en esas estructuras influyen en nuestro concepto de nosotros mismos, de los demás y del mundo, influyen sobre nuestras decisiones básicas, y nuestras decisiones, acciones y relaciones son la base sobre la que vivimos nuestra vida.